
Nunca llego el momento, ni el lugar...
Todo quedo en el aire, como quedan los sueños.
Y aquella cama nunca sintió el calor de sus cuerpos, no quedo rastro de esas horas de amor que se quisieron dar.
Sabanas revueltas en la imaginacion, por encuentros furtivos, despiertos al sexo sin censuras.
Entrega mutua del sabor del otro...mezcla de distinta entrega, voluntad ciega...deseo latente.
Llega la necesidad apremiante de olvidarse que existió el impulso ciego...la necesidad física...el sexo...o ese amor desbordante.
Pero aun asi...en horas de soledad, vuelve a aparecer revuelta la cama, despues de que la imaginacion se apodere, vuelven a quedar las sombras de los cuerpos tumbados...desnudos...cansados...entregados.
Fuego entre sabanas blancas...llamas encendidas...impulsos irrefrenables.













