
Tantas ganas como miedo.
Intento de borrar el silencio, el frio, la impaciencia, olvidarme de la prudencia miserable.
Besos, mientras sangra la libertad del momento.
Y en un reloj de cristal se escapan mientras tanto la arena y el tiempo.
Cuerpos que saben de esperas,
y no de palabras o recuerdos...


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